El jugador del pueblo
- De Santa Fe A Alaska
- 6 ene
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Por Claudio Turco Cherep
Una curva después de decenas de curvas anteriores, bajita al nivel del mar, aprisionada entre el océano y las últimas montañas del desierto, se levanta la ciudad de Tocopilla. Y se levanta siempre. Después de la deserción de los que hacían negocio con el guano o el cobre, después del final de los embarques de salitre, después de la Guerra de la Sal o después de los terremotos.
De aquí es el gran futbolista Alexis Sánchez, ídolo del pueblo al que los argentinos se la teníamos jurada, después que en el 2015, Chile nos ganara la final de la Copa América y él picara la pelota en la definición por penales con una personalidad de hierro y un guante en su botín derecho.
En 1937 nació en Tocopilla Ernesto Jofré. Enseguida entendió que el cobre, la sal y el guano que salían del puerto no dejaban ni un céntimo a sus vecinos. El historiador Damir Galaz se ha empeñado en mantener viva la memoria de este jugador de otras ligas que, como Alexis, iría a llegar lejos. Durante el gobierno de Salvador Allende, Jofré fue dirigente local del Partido Socialista y activista sindical en el sector del cobre. Tras el golpe de Estado de 1973, su defensa del gobierno constitucional y de los derechos laborales lo llevó a la cárcel: permaneció detenido y sufrió torturas durante tres años. En 1976, las autoridades lo obligaron a salir al exilio, cuenta Galaz.
En las calles de Tocopilla es muy difícil jugar a la pelota. Alexis tiene una con su nombre y también lo recuerdan en una plaza. El arte callejero, que pinta a la ciudad con espíritu joven, le dedica murales y grafitis. Varios de ellos son meritócratas. Ensalzan la idea del sacrificio para triunfar, inclusive desde un lugar como Tocopilla. Alexis devuelve el cariño. Cuentan que siempre vuelve al origen. El pibe que jugaba descalzo entre las piedras, las subidas y las bajadas, pagó las canchas de fútbol que se construyeron después que el terremoto de 2007 dejó a todos sin nada.
Jofre no hizo goles en Europa. Su exilio fue en Nueva York. Pero allí Se integró al sindicato textil Amalgamated Clothing and Textile Workers Union, en su sección Local 169, donde inició como auditor y organizador sindical, ascendiendo con los años a puestos de liderazgo. En 1993 asumió como secretario-tesorero (principal dirigente) de dicho local, el cual al año siguiente pasó a formar parte de la nueva unión nacional UNITE! (Union of Needletrades, Industrial and Textile Employees). Bajo su dirección, el Local 169 se caracterizó por su combatividad y servicio a sus afiliados –principalmente trabajadores de la confección y textil– a la vez que Jofré ocupó cargos destacados a nivel regional dentro de UNITE!, cuentan en la web municipal.
Cuando anochece, desde la playa de Tocopilla, pequeña y pedregosa, encerrada por dos terraplenes artificiales, se puede ver una multitud de autos vestidos para la fiesta navideña. Falta poco para pedirle regalos a Papá Noel. Alexis suele venir por estos días y él mismo, más grande en sus gestos que ante el arquero rival, lleva los regalos para los pibes sufridos de esa comarca seca y hostil, en el punto medio entre Iquique y Antofagasta. Cuando Alexis hace un gol en Santiago o en Buenos Aires, en Udine o en Barcelona, en Manchester o en Marsella, los más pibes de Tocopilla pegan un grito tan fuerte que hace volar a los pilpilenes que buscan comida en la basura.
Jofre hizo otras proezas sindicales en Estados Unidos. Escribe Galaz que fue uno de los cofundadores del Partido de las Familias Trabajadoras (Working Families Party) en el estado de Nueva York en 1998, una coalición progresista de sindicatos y organizaciones comunitarias creada para promover los intereses de la clase trabajadora en la arena política. Asimismo, abrió la sede de su sindicato para servir de espacio de organización comunitaria y apoyo a candidatos locales comprometidos con las causas sociales.
En Tocopilla, inclusive antes de Jofre nació el sindicalismo combativo chileno. Alexis vive para no olvidar de donde viene. Jofre murió de un cáncer en 2001, a los 63 años. Alexis tiene la piel de cobre, el olor a la salitre y los pies andados entre el guano. Jofre vivió para construir un Chile mejor, donde los pibes como Alexis, si no tuvieron la suerte de triunfar en el fútbol, puedan realizarse entre esas calles de guerra y lejanía, de sismos y desierto.





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